Philosophia 24/7

Máximo Soriano Martinez.

Vivo en un constante análisis existencial de la creación y destrucción de los conceptos del ser,
concibo pensamientos que no llevan a nada y me trasladan al mas profundo de los estrepitosos precipicios de la desesperación ilògica. (lo cual es mi favorito consuelo)

Filósofo ecléctico, excentricista numérico y metafísico.
Escepticista de las emociones, resignado del instinto humano, teórico de la antítesis, dogmático de la visión y difusor de distorsiones mentales y actos oníricos.

[12] Y asi, seremos meros esclavos del tiempo por los siglos de los siglos.




viernes, 22 de julio de 2011

El camino al mar.




Esta mañana escribiré hasta que el sol me queme,
hasta que palabras,
cansadas de amar,
no queden,

Y es que, cada primera frase,
es como una primera vez...
tan simbólica...
Me embelesé con estos émbolos
de trabalenguas,
sensual, como dos lenguas
fluctúa la linguística.

Es como esa sensación de flotar sobre el agua,
...siempre con el vaivén de la corriente,
sobreviviendo en otro elemento
con algún que otro mal trago
(mas bien salado).

Es el nadar (el) que nos mantiene a flote,
en la vida,
que es un mar,
con todas las metáforas que en el hubiere,
se puede flotar
nadando,
manteniéndose despierto
al conocimiento,
o haciendose el muerto.
La vida, de muerte nos hiere.

Tambien puedes coger aire
y sumergirte en la ''profundidad''
pero cuidado,
la falta de oxigeno en esos páramos,
podria acabar
con tu cordura,


A si que procura
no mantenerla demasiado tiempo a oscuras.
Pues hasta el cetáceo mas Atlántico,
y digo, por no decir Pacífico,
necesitó del exterior,
para no ahogarse
con su propio lastre.



[12] Esta extraña existencia acabará conmigo

sábado, 2 de julio de 2011

Tal (y) cual...


La mort de Socrate (Jacques-Louis David 1787)



Que si lo que tal cosa conlleva...que si lo de tiempo no me queda...que si lo de si otra vida fuera como sería el mundo desde fuera....
satisfacciones poco duraderas
y una insatisfacción intrínseca
de pensar en todo lo que se seca.
Vivimos con los ojos en remojo
y el corazón en sequía.

Y,
en un alarde de sabiduria socrática,
en las últimas, diría
que, despues de todas las sendas
nada sé.