Philosophia 24/7

Máximo Soriano Martinez.

Vivo en un constante análisis existencial de la creación y destrucción de los conceptos del ser,
concibo pensamientos que no llevan a nada y me trasladan al mas profundo de los estrepitosos precipicios de la desesperación ilògica. (lo cual es mi favorito consuelo)

Filósofo ecléctico, excentricista numérico y metafísico.
Escepticista de las emociones, resignado del instinto humano, teórico de la antítesis, dogmático de la visión y difusor de distorsiones mentales y actos oníricos.

[12] Y asi, seremos meros esclavos del tiempo por los siglos de los siglos.




viernes, 18 de octubre de 2013

Todos somos dioses (de lo absurdo)

En una de esas inmersiones
al pecho de un soñador
Escucho el latir,
impulso imperioso
motor constante
del vivir.

Observa-se curioso
juego de percepciones,
que resulta en el deducir
de un:
TODOS SOMOS DIOSES,
de una inmortalidad aparente,
atisbada la vida como eterna
por la acción del presente. 

Somos grandes ajusticiadores morales
que entienden lo bueno y lo malo
a partir de una curiosa concentración cósmica
que empieza en el centro de nuestras mentes,
No es pues, de dementes,
creer en un orden intrínseco
a este externo quasi-cómico y caótico cosmos.

Somos dioses, luchamos con odio apretando hasta la encía
y amamos hasta la locura, agarrando su piel fina,
o cerrando los puños con fuerza
como apretamos el corazón cuando parece ser, se quiebra,
ante la sorpresa de ''volver a verla''.

Comeríamos la carne de nuestro amor
 para tenerlo siempre dentro
y despedazaríamos al adversario,
hasta la máxima descomposición
de su idea y forma.
La aversión y el afecto
son profundas emociones
resultado de esta 
''mental evolución
del hombre'' .

Lo sereno, lo bello,
lo obsceno y lo malo,
el dolor, sufrimiento,
y los grandes estados
alterados del ''alma''
que nuestra consciencia
propagan en busca
de llenarse de ''esencia''.
Tal mitológico duelo
 asumido se ha 
a un diario devenir,
que concluye 
en una generalización de la realidad,
destruyéndola, al reducirla 
a un mero concepto asumido.
Importen o no los cielos
o el por qué los miremos...


Somos la pasión sin cese,
que fluye cual sangre volcánica,
hasta fusionarse,
sólida en el mar.
Nos derramamos sin norma.
la naturaleza no conoce envase.  

Paseamos,
arrastrando nuestro corazón candente, 
afuero carente de lógica
hacia los fuegos del inframundo
oriundo lugar de nuestro oscuro interno,
tenebroso
hábitat prohibido de musas
y pensamientos mendigos 
que, muchas veces por pereza,
exceso o falta de valoración,
descansarán muertos,
a la espera de tal, curiosa
a veces fortuita
resurrección,
como lo es el retorno de
 una conclusión mental.      A veces confusa.

Recuerden su mente!
a veces en ello puede uno,
prever que no siempre,
el yo del futuro
será mas inteligente.
(existe un sabio ''yo''
que siempre advierte
y parece un poco madre,
dando consejo transigente
y a veces tajante).


Matamos la expresión
con mil silencios,
sentenciando lo interno a permanecer interno,
y, usando,
para cada sentimiento, un filtro,
antes de transmitirlo.

Maldita época...
Quizás sean las palabras (ya locas)
que de nosotros hablan,
tan sagradas,
que debemos delimitar su uso.
Quizás esto sea ,
una excusa, 
para ser de roca,
o hacerse rogar,
como se tambalea la peonza, indecisa;
quizás solo conviene
ahogarse en ''el ser'',
pues parece,
solo él, se comprende.
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De emprender se aprende 
mas también del que enseña.
siendo como perfecto equilibrio
la combinación de tal dualidad.


¿Es mi problema la insistencia
o el del resto la ausencia de paciencia?
Escuchen al ser.
sea interno o cercano
sin descanso.
''Solo el descanso reposa 
en un sonido que nunca termina,
entre las láminas de mil silencios''   (Entre lineas la libertad es insignia).
No puede uno apagar el sonido del río, 
o el de un verso tibio que se cuela sinuoso entre las piernas de un calor de invierno.
¿Por qué esa modificación
de todo medio,
hasta una adaptación 
ya casi inconsciente...
que se perpetua 
en la innecesariedad continua?



El inconsciente evolutivo mantiene un arrastre de los instintos y emociones profundas que altera o entra en conflicto con sus intereses racionales/sociales y los del propio individuo. Y su mal entendimiento, provoca el conflicto.

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